San Valentín fue un tipo convencido de unos ideales en una época en donde ciertas actitudes provocaban trágicos resultados. Esos ideales le hicieron ganarse un prestigio celebrando matrimonios cristianos en un tiempo en el que todo lo que oliera a cristiano terminaba rodeado de llamas o en el estómago de algún animal hambriento. Este inusitado prestigio hizo que el Emperador de turno, un tipo llamado Caludio II, le hiciera llamar para conocer que extraña bondad tenía este Valentín que hacía que todos le aclamasen. San Valentín, gilipollas perdido pero con un par de narices, no se le ocurrió otra cosa que firmar su sentencia de muerte diciéndole la verdad.
Hoy, San Valentín es un dia en el que la gente le tiene que regalar algo a la persona de la que se ha enamorado; nada que ver con el San Valentín originario. Cuando me hablan de San Valentín se me evoca algo muy importante: el derecho a tener ideas propias. San Valentín casaba a las parejas enamoradas; eso es cierto. Pero no lo hacía por que su interés fuera predicar el amor marital; lo hacía porque pensaba que era su obligación como sacerdote. Para lograr mantener ese ideal, sacrificó lo más preciado que tenemos: la vida. Es irónico que se haga una fiesta cristiana en honor a alguien que luchó en contra de una de las actitudes históricas más reprochables de la iglesia: la privación de la libertad de expresión.
El dia de San Valentín se tiene que celebrar, pero no por que sea el dia de los enamorados; sino por ser el dia de la libertad de expresión. El dia de los enamorados también se tiene que celebrar, pero no con tanta parafernaria perteneciente a otra discusión.
Madrid, 14-2-2007
Hoy, San Valentín es un dia en el que la gente le tiene que regalar algo a la persona de la que se ha enamorado; nada que ver con el San Valentín originario. Cuando me hablan de San Valentín se me evoca algo muy importante: el derecho a tener ideas propias. San Valentín casaba a las parejas enamoradas; eso es cierto. Pero no lo hacía por que su interés fuera predicar el amor marital; lo hacía porque pensaba que era su obligación como sacerdote. Para lograr mantener ese ideal, sacrificó lo más preciado que tenemos: la vida. Es irónico que se haga una fiesta cristiana en honor a alguien que luchó en contra de una de las actitudes históricas más reprochables de la iglesia: la privación de la libertad de expresión.
El dia de San Valentín se tiene que celebrar, pero no por que sea el dia de los enamorados; sino por ser el dia de la libertad de expresión. El dia de los enamorados también se tiene que celebrar, pero no con tanta parafernaria perteneciente a otra discusión.
Madrid, 14-2-2007
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